La Quimioterapia y El Cannabis

Fuente:
Fundacion Canna/a>


Va creciendo la cantidad de personas que se acercan al cannabis usandola como una opción terapéutica complementaria o alternativa en el tratamiento de sus dolencias. Una de las dudas más frecuentes es si se puede utilizarlo a la par de sus tratamientos convencionales.

Para los pacientes oncológicos, la pregunta especifica es el de poder utilizar el cannabis durante sus tratamientos de quimio, inmuno, hormono o radioterapia.

Sin embargo, hasta la fecha no se han realizado suficientes estudios clínicos el cual permitan responder con puntualidad. Frente a este escenario, los pacientes se enfrentan a la decisión de esperar a que los resultados de esos ensayos clínicos de calidad lleguen (aun cuando ni siquiera saben si alguien está dispuesto a hacerlos o cuándo se llevarán a cabo) o considerar los riesgos y beneficios (conocidos y potenciales) y actuar en consecuencia. En este artículo se intentará resumir cuál es la información de la que disponemos hoy en día, para que pacientes y médicos puedan tomar la decisión más adecuada en cada caso.

Uso médico del cannabis en pacientes con cáncer

Los pacientes con cacer terminal se acercan al cannabis buscando dos tipos de objetivos, no necesariamente excluyentes: paliar los efectos secundarios de las terapias a las que están sometidos o conseguir respuestas antitumorales. Con respecto al primero, está clínicamente demostrado que el THC previene las náuseas, los vómitos y la pérdida de apetito producidos por las quimioterapias1. Estos efectos adversos son en muchos casos tan severos que hacen que los pacientes abandonen los tratamientos. Por otro lado, entre las propiedades bien establecidas del cannabis se incluyen otras que son también muy interesantes para los pacientes con cáncer: analgésicas, ansiolíticas y facilitadoras del sueño1. Más recientemente, las personas que sufren esta enfermedad se acercan al cannabis buscando efectos antitumorales. Si bien es cierto que determinados cannabinoides producen respuestas de este tipo en distintos modelos animales de cáncer2, aún no se dispone de resultados provenientes de ensayos clínicos controlados que

corroboren estas observaciones en humanos. A pesar de ello, y debido a su elevado perfil de seguridad, miles de pacientes oncológicos en todo el mundo están consumiendo cannabis con la intención de intentar frenar la progresión de su enfermedad e incluso eliminarla. En cualquiera de los dos casos (búsqueda de efectos paliativos o búsqueda de efectos antitumorales), una de las primeras preguntas que se hacen estos pacientes es si es seguro combinar sus terapias convencionales (quimio, inmuno, hormono o radioterapia) con cannabis.